El engaño del pan integral: la mayoría de los productos del supermercado no son lo que prometen
Expertos advierten que el color oscuro no garantiza que sea integral, y que muchos se elaboran con harina refinada y aditivos para simularlo.
Elegir un pan integral en el supermercado parece una decisión saludable, pero la realidad es que buena parte de los productos que se venden bajo esa etiqueta no son lo que prometen. Según especialistas en nutrición y análisis de etiquetado, muchos panes “integrales” contienen harina blanca refinada, azúcar añadido y colorantes que solo simulan la apariencia de un producto de grano entero.
El truco del color
Uno de los engaños más frecuentes es el color. Un pan oscuro no es sinónimo de integral. “Un pan integral suele tener todos los matices del blanco al beis. Ojo, porque no es marrón oscuro. Le echan malta tostada o melaza para que adquiera ese color, porque la gente piensa que el marrón es integral, y no lo es”, explica el periodista especializado en pan Ibán Yarza. Algunos fabricantes añaden azúcares caramelizados, malta tostada o incluso chocolate en polvo para teñir el pan y hacerlo pasar por integral.
La trampa de la harina
Un pan es verdaderamente integral cuando se elabora con harina de grano entero, conservando el salvado, el germen y el endospermo del cereal. Sin embargo, la legislación actual no establece un porcentaje mínimo obligatorio para etiquetar un producto como “integral”. En España, por ejemplo, los panes se “convierten” en integrales simplemente añadiendo fibra o salvado, aunque su base sea harina refinada. En Chile, la situación es similar: “Estos productos no están regulados, y la industria ha estado ofreciendo una gran diversidad de ellos bajo la etiqueta integral”.
Cómo reconocer un pan integral de verdad
Los expertos entregan recomendaciones claras para no caer en el engaño:
· Leer el primer ingrediente: El pan debe estar elaborado con “harina integral” o “harina de grano entero” como ingrediente principal. Si dice “harina de trigo” a secas, es harina refinada .
· Desconfiar de los eslóganes: Palabras como “multicereales”, “rico en fibra”, “artesanal” o “rústico” no garantizan que el pan sea integral. Un producto puede ser rico en fibra y, aun así, no ser integral.
· Cuidado con el porcentaje: Un buen pan integral debería tener al menos un 75% de harina integral, idealmente cercano al 100%.· Pocos ingredientes: Cuantos menos ingredientes y aditivos tenga la lista, mejor. La elaboración clásica del pan es harina, agua, levadura y sal.
El impacto en la salud
La diferencia nutricional entre un pan realmente integral y uno que solo lo aparenta es significativa. El pan integral auténtico aporta entre 6 y 8 gramos de fibra por cada 100 gramos, mientras que los panes “maquillados” apenas alcanzan un máximo de 3% de fibra, ya que se elaboran con harina refinada a la que se le añaden pequeñas cantidades de salvado. Esto significa que el consumidor que cree estar comprando un producto saludable puede estar ingiriendo, en realidad, un pan de bajo valor nutricional, con azúcares añadidos y grasas de baja calidad.



