Chile rompe 33 años de respaldo a Cuba y se abstiene en votación de la ONU contra el embargo
El embajador Roberto Ampuero justificó el giro argumentando que las dificultades de la isla también se explican por restricciones internas a las libertades.
Chile se abstuvo por primera vez en 33 años en la votación de la Asamblea General de la ONU sobre la resolución que pide poner fin al embargo económico de Estados Unidos contra Cuba, marcando un giro histórico en la política exterior chilena.
La resolución fue aprobada con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, entre las que se encontró Chile, junto a países como Perú, Corea del Sur, Alemania e Italia . En la vereda opuesta, Estados Unidos, Israel, Argentina, Colombia y Ecuador votaron en contra.
Los argumentos del giro chileno
La decisión había sido anticipada por el embajador de Chile ante la ONU, Roberto Ampuero, quien durante el debate explicó los fundamentos del cambio de posición. Ampuero señaló que Chile no respalda las medidas económicas unilaterales, pero sostuvo que "las dificultades que enfrentan hoy las familias cubanas no se explican únicamente por factores externos. En ellas pesan también restricciones a libertades fundamentales, a la participación política y económica y al ejercicio pleno de derechos civiles".
El diplomático agregó que reconocer aquello "no es tomar partido en una disputa entre Estados. Es mirar la realidad de las personas". Asimismo, criticó que el debate se presente como una elección entre bandos donde "cualquier matiz se interpreta como lealtad o traición", afirmando que "Chile no se reconoce en esa lógica".
Un contexto de cambio en la política exterior
La abstención chilena no es un hecho aislado. Durante la administración del Presidente José Antonio Kast, Chile se retiró del Movimiento de los Países No Alineados y respaldó la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, decisiones que marcan distancias con posturas históricas . Semanas antes de la votación, un representante de la misión chilena asistió a un evento organizado por el embajador estadounidense Mike Waltz, que tenía como objetivo promover el rechazo a la resolución cubana, lo que fue interpretado en círculos diplomáticos como una señal de acercamiento a Washington.
El resultado de esta jornada también refleja un cambio de correlación regional: países como Honduras y Perú, que el año anterior votaron a favor, esta vez se abstuvieron, mientras que Colombia, que había respaldado la resolución en 2025, votó en contra.



