El síndrome de la embriaguez espontánea: cuando el cuerpo produce alcohol sin beber
El trastorno, conocido como síndrome de autocervecería, puede causar detenciones por conducir ebrio, problemas de pareja y acusaciones injustas, ya que fermentos intestinales generan etanol a partir de carbohidratos.
El síndrome de autocervecería es un trastorno poco común en el que el cuerpo produce alcohol de forma endógena a partir de carbohidratos, sin que la persona haya consumido bebidas alcohólicas. Según un reportaje del New York Times, esta condición puede llevar a detenciones injustas por conducir bajo los efectos del alcohol, conflictos de pareja y acusaciones de beber en secreto, afectando gravemente la vida y reputación de quienes la padecen.
El artículo relata el caso de Mark Mongiardo, un director deportivo de 43 años que fue detenido en 2019 en Nueva York tras una cena donde solo comió un perrito caliente, papas fritas y un refresco. La prueba de alcoholemia arrojó 0,18% de alcohol en sangre, más del doble del límite legal. Era su segunda infracción por conducir ebrio en dos años, pero estos episodios de intoxicación inexplicable habían comenzado décadas antes, costándole trabajos y afectando sus relaciones familiares.
El síndrome, también conocido como "síndrome de fermentación intestinal", ocurre cuando microorganismos en el intestino, como levaduras o bacterias, fermentan los carbohidratos de los alimentos y producen etanol. Esta condición puede pasar desapercibida durante años, ya que los afectados son frecuentemente acusados de alcoholismo encubierto. Los síntomas incluyen mareos, desorientación, dificultad para hablar, y en casos graves, intoxicación que simula una borrachera completa.
El diagnóstico es complejo y requiere pruebas especializadas, como la medición de alcohol en sangre después de una carga de carbohidratos. El tratamiento suele incluir antifúngicos, dietas bajas en carbohidratos y, en algunos casos, probióticos para restaurar la flora intestinal. Sin embargo, el desconocimiento médico sobre esta condición sigue siendo alto, lo que provoca que muchos pacientes sean tratados injustamente como alcohólicos en lugar de ser diagnosticados con un trastorno metabólico.



