Osamentas halladas a 50 metros de su casa y sangre en la puerta: las pruebas que complican a hijos de Julia Chuñil
La Fiscalía de Los Ríos presentó evidencias que reafirman tesis del parricidio y descartan postura de la defensa.
La investigación por la desaparición y presunto parricidio de Julia Chuñil Catricura en la comuna de Máfil dio un vuelco determinante tras el hallazgo de osamentas humanas enterradas a escasos 50 metros de su hogar en el sector de Huichaco. El Ministerio Público sindica a su hijo, Javier Troncoso Chuñil, como el autor material de una asfixia ocurrida durante la noche del 8 de noviembre de 2024, mientras la víctima intentaba evitar un robo en su domicilio. Entre las pruebas más contundentes destacan manchas de sangre humana encontradas en una puerta de la vivienda, en un pantalón y en un cojín, todas con resultado positivo para ADN humano.
El 16 de enero de 2026, peritos del Labocar de Carabineros llegaron hasta la residencia de Chuñil para analizar una bodega próxima a la casa donde sucedieron los hechos. Al remover metros de madera apilada en su interior, los efectivos descubrieron dos herramientas ocultas: la cabeza de un hacha y un machete, ambas con manchas en sus filos que dieron positivo para sangre humana. Lo mismo ocurrió con evidencias levantadas desde una pared al fondo de la misma bodega, donde la sangre fue "impulsada por un mecanismo violento", según el Ministerio Público.
Un día antes de la audiencia de revisión de cautelares, con la ayuda de un geo-radar que permite identificar alteraciones en el subsuelo, Carabineros detectó una variación del terreno a 50 metros de la vivienda. Al excavar, hallaron un saco enterrado con 65 piezas óseas. Al menos tres de ellas ya fueron analizadas por la Universidad Austral, y una identificada como M1 corresponde a un hueso humano. "En la pieza ósea M1 hay un 100% de asignación a ADN correspondiente a humano", reza el documento fechado el 6 de abril de 2026.
El historial médico de la víctima en el Centro de Salud local ha sido fundamental para acreditar el entorno de Violencia Intrafamiliar (VIF). Julia contaba con una ficha clínica de "riesgo alto" y participaba en programas de salud mental debido a las constantes amenazas que recibía por parte de sus propios hijos. Testigos y familiares cercanos declararon que la dirigente mapuche manifestaba en cultos religiosos y ante su círculo más íntimo que temía por su vida a raíz de las agresiones sistemáticas de sus hijos.
Desde el inicio de la investigación, la familia intentó desviar la atención hacia un supuesto móvil ambientalista, aduciendo que Julia Chuñil habría sido asesinada por terceros debido a su lucha en defensa del territorio. Sin embargo, la Fiscalía descartó por completo esta hipótesis y puso el foco desde el primer momento en el entorno familiar. La abogada defensora de Javier Troncoso es la única que sigue sosteniendo la tesis ambientalista para defender a su cliente, sin éxito en las instancias judiciales.
Nuevos antecedentes presentados por la Fiscalía en la audiencia de revisión de cautelares fortalecieron aún más la acusación. En poder de los hermanos se encontró la tarjeta de débito de Julia Chuñil y la cédula de identidad del adulto mayor N.P.G., quien fue víctima del robo que antecedió al homicidio. Durante la reconstitución de escena realizada el 10 y 11 de marzo pasado, N.P.G. y un testigo reservado reafirmaron que los hechos ocurrieron en el living comedor de la vivienda: Javier extrajo un cuchillo para exigirle a N. el dinero de su pensión, y al negarse la víctima, lo amenazó con el arma en el cuello. Julia se interpuso y recriminó a su hijo: "¿Qué estás haciendo? Eres un hombre joven, robándole plata a un viejito", según declararon los testigos, lo que dio paso a un forcejeo que terminó con Julia siendo asfixiada por Javier.
La PDI realizó un peritaje para determinar si los gritos, golpes y forcejeos podían ser escuchados a 145 metros de la casa de Chuñil, dado que vecinos declararon haber oído el altercado esa noche. Con condiciones meteorológicas similares de humedad, llovizna y viento, el peritaje fue concluyente: tanto el "Evento Sonoro 1" que da cuenta de voces elevadas, gritos, discusiones, como el llamado "Evento Sonoro 2" que corresponde al traqueteo de herramientas como martillos y serruchos, sí podían ser detectados a esa distancia, siendo plenamente corroborado para la evidencia del caso.
Una escucha telefónica entre Javier y Pablo San Martín, fechada el 9 de enero de 2025 a las 16:28 horas -dos meses después de la denuncia por presunta desgracia-, evidenció una actitud de "obstrucción" y la "intención de desviar la atención del domicilio periciado". En la conversación, los hermanos manifestaron su intención de evitar que funcionarios de la SIP de Carabineros se acercaran a la casa donde ocurrieron los hechos. A juicio del ente persecutor, la familia "siempre quiso trasladar la atención al Fundo La Fritz y no al sitio del suceso".
Actualmente, Javier Troncoso permanece en prisión preventiva como autor material del parricidio, mientras que sus hermanos Pablo San Martín y Jeannette Troncoso enfrentaron medidas de arresto domiciliario que fueron dejadas sin efecto tras ser considerados encubridores. El caso sigue en desarrollo con los peritajes de ADN de las 65 osamentas encontradas para determinar si corresponden a Julia Chuñil.



