Ritmo circadiano en jaque: los efectos del cambio de hora en la salud de los chilenos

Ritmo circadiano en jaque: los efectos del cambio de hora en la salud de los chilenos

Especialistas advierten que el desfase entre la hora oficial y la solar genera alteraciones del sueño, fatiga y riesgos cardiovasculares, y recomiendan eliminar el cambio estacional adoptando el huso UTC-5 permanente, el que corresponde a Chile por geografía.

El cambio de horario entre verano e invierno, vigente en Chile desde hace décadas, afecta directamente el ritmo circadiano —el reloj biológico interno que regula los ciclos de sueño, vigilia, temperatura corporal y secreción hormonal—, generando alteraciones que pueden prolongarse por varios días. Cada vez que los relojes se adelantan o atrasan una hora, el organismo necesita un período de adaptación que impacta en la salud física y mental de las personas.

Los efectos más comunes del desajuste circadiano incluyen fatiga, somnolencia diurna, dificultad para concentrarse, irritabilidad y trastornos del sueño como insomnio o sueño fragmentado. Estudios internacionales han asociado el cambio de hora con un aumento temporal de accidentes laborales y de tránsito, así como una mayor incidencia de eventos cardiovasculares durante los primeros días posteriores al ajuste, debido a la alteración en los patrones de cortisol y melatonina.

El horario que le corresponde a Chile por geografía

En estricto rigor geográfico, a Chile le corresponde el huso horario UTC-5 (es decir, cinco horas menos que el meridiano de Greenwich), el mismo que utilizan Perú y Ecuador. Sin embargo, el país adoptó el huso UTC-4 como horario oficial de invierno y UTC-3 como horario de verano, lo que significa que la hora legal está desfasada en una o dos horas respecto a la hora solar real, dependiendo de la época del año.

Esta diferencia tiene una explicación histórica. A principios del siglo XX, Chile participó del sistema internacional de husos horarios por meridiano, pero con el tiempo fue modificando su hora oficial por razones prácticas, económicas y políticas. Durante la Segunda Guerra Mundial se implementaron ajustes para ahorrar energía, y en décadas posteriores se mantuvo el cambio estacional con el argumento de aprovechar mejor la luz solar, reducir el consumo eléctrico y extender las horas de actividad comercial y recreativa.

Qué dicen los especialistas sobre el horario que debería tener Chile

Cronobiólogos y especialistas en medicina del sueño coinciden en que el horario más saludable para Chile sería mantener el huso UTC-5 durante todo el año, es decir, el horario que corresponde por geografía. Esto significa eliminar el cambio de hora estacional y alinear la hora oficial con la hora solar, lo que permitiría que el mediodía ocurra aproximadamente cuando el sol está en su punto más alto.

"El reloj biológico humano está sincronizado con la luz solar. Cuando la hora oficial no coincide con la hora solar, se produce una desalineación crónica que puede tener efectos negativos a largo plazo sobre la salud", explica el cronobiólogo Juan Antonio Madrid, de la Universidad de Murcia (España). En el caso chileno, el horario de verano (UTC-3) genera un desfase de hasta dos horas con la hora solar, lo que significa que durante el invierno los chilenos se levantan y se acuestan cuando todavía es de noche o ya ha oscurecido.

Especialistas chilenos han respaldado esta postura. La doctora Patricia Muñoz, de la Sociedad Chilena de Trastornos del Sueño, señala que "la evidencia muestra que los países que eliminan el cambio de hora y se mantienen en el huso que les corresponde por geografía tienen menores índices de trastornos del sueño, mejor rendimiento laboral y escolar, y menos accidentes". Agrega que "la exposición a la luz natural en la mañana es fundamental para regular la melatonina y el cortisol, hormonas clave para el descanso y el estado de ánimo".

La paradoja chilena

Actualmente, países como Perú, Ecuador y Colombia mantienen el huso UTC-5 durante todo el año sin cambios estacionales, lo que les permite una mayor estabilidad circadiana. En cambio, Chile continúa con el cambio de hora a pesar de que estudios locales han cuestionado su real impacto en el ahorro energético, uno de los argumentos históricos para mantenerlo.

Organizaciones como la Sociedad Chilena de Trastornos del Sueño y algunos parlamentarios han impulsado proyectos para eliminar el cambio de hora y fijar el huso UTC-5 permanente. Sin embargo, estas iniciativas no han prosperado debido a la falta de consenso político y a la resistencia de sectores comerciales y turísticos que valoran la mayor luz vespertina en verano.

Mientras el debate continúa, los chilenos siguen ajustando sus relojes dos veces al año, con las consecuencias que ello implica para su salud y bienestar. Los especialistas recomiendan, al menos, prepararse con anticipación: en los días previos al cambio, acostarse y levantarse 15 minutos más temprano (en el cambio a invierno) o más tarde (en el cambio a verano), exponerse a la luz natural en la mañana y evitar pantallas brillantes antes de dormir para mitigar los efectos del desajuste circadiano.